¿Cómo distinguir entre malestar y peligro? ¿Cómo sabes cuando tu cuerpo te está diciendo que necesitas descansar? Presta atención a las siguientes señales de advertencia. Te ayudarán a mantenerte sano y evitar lesiones.
Trabajar fuera puede ser incómodo. En muchas ocasiones esto afecta a nuestra capacidad entrenar con alto nivel de exigencia y mucho más en épocas de estrés donde no conseguimos descansar adecuadamente. Como sabemos, sentir cierto dolor en los músculos un día o dos después del ejercicio, nos inspira un trabajo bien hecho. Pero, ¿cuándo debemos percatarnos de que necesitamos descansar? Aquí os dejamos unos consejos que os serán la mar de útiles.
1. Si estás enfermo.
Si ha notado aumentos de temperatura o fiebre en su cuerpo o le dan escalofríos, es probable que esté enfermo. Llevar al cuerpo a un estado de estrés por el ejecicio, no es nada recomendable en esta situación. ¡Puede empeorar los síntomas! Una vez te hayas recuperado, tendrás que introducir el ejercicio de manera gradual. Sin olvidar por supuesto una alimentación saludable.
2. Si te duele algo…
El dolor es típicamente la manera del cuerpo de señalar un problema o la necesidad de descansar. Hay dos tipos generales de dolor: agudo y crónico. El dolor agudo es el resultado de un traumatismo único o inmediato, como un esguince en el tobillo. El dolor crónico es la persistencia del dolor incluso después de la cantidad normal de tiempo de curación (semanas o meses dependiendo del problema). La parte baja de la espalda es un sitio común para el dolor crónico.
En términos de ejercicio, el dolor agudo es siempre una señal de advertencia para dejar lo que estés haciendo. El dolor agudo, intenso y / o hinchazón repentina se asocian a menudo con trauma agudo. Cualquier intento de hacer fuerza a través de estas sensaciones durante un entrenamiento sólo agravará el problema y retrasará la curación. El dolor crónico, por otro lado, es tratado de manera muy diferente. De hecho, la actividad física y los programas de ejercicio son cada vez más recomendados para diversos tipos de dolor crónico. Para más información, lo mejor es que tome cita con su médico y siga las recomendaciones de actividad física.
3. ¿Dificultad para respirar? Es hora de descansar
La dificultad para respirar podría ser una indicación de una condición respiratoria, un problema circulatorio o una intensidad de ejercicio que está más allá del nivel actual de aptitud de un individuo. Una respuesta normal al ejercicio vigoroso es la respiración pesada. De hecho, los entrenamientos basados en el HIIT, buscan llegar a ese punto con cada intervalo. La tasa de respiración de una persona sana vuelve gradualmente a la normalidad poco después de que termine el esfuerzo. Sin embargo, jadeando por aire durante el mínimo esfuerzo o sensación de que eres incapaz de recuperar el aliento después del ejercicio es un signo de algo mayor. Si te cuesta durante el ejercicio, reduce la intensidad para ver si mejora. Si no lo hace, es hora de ver al médico y consultarle este problema.
4. ¿Sufres mareos en tus entrenamientos?
Sentirse mareado o aturdido podría ser una indicación de un problema cardiovascular (cardíaco y circulatorio), respiratorio (respiratorio) o metabólico (bajo nivel de azúcar en la sangre). Si empiezas a sentirte débil durante una sesión de ejercicios, deja el ejercicio lo antes posible para evitar el desmayo.
Lo mejor en estas ocasiones suele ser tomar asiento o acostarse para evitar caer y permitir que la sangre llegue más fácilmente al cerebro. Si llegas a este punto lo mejor es pedir ayuda y si se repite con el tiempo, consúltalo con tu médico.
5. Experimentas dolor en el pecho, presión o malestar.
En términos de seriedad potencial, este signo de advertencia es el más grave. Un evento cardíaco, como un ataque cardíaco, es relativamente raro durante el ejercicio. El problema es que las personas a menudo no son conscientes de que tienen un problema de corazón hasta que experimentan los signos de advertencia de dolor de pecho, presión o malestar. Estos son más propensos a la superficie durante el esfuerzo físico que en reposo, por lo que un entrenamiento podría ser la primera vez que estos síntomas se manifiestan.
Experimentar los síntomas durante una sesión de entrenamiento es un motivo más que razonable para dejar el ejercicio inmediatamente y buscar atención médica. Es interesante que, además del dolor de pecho, las mujeres, especialmente, tienen más probabilidades de tener otros síntomas, como dolor o malestar en la espalda, mandíbula o garganta, así como dolor de cabeza, náuseas o tos. Ante estos casos, recurre a tu médico lo antes posible, ¡ser prudente podría salvarte la vida!
Como conclusión, el ejercicio sigue siendo la mejor apuesta. Ser físicamente activo es una parte integral de la salud óptima y el bienestar. Sin embargo, estos cinco signos de advertencia representan raras ocasiones en las que el ejercicio debe interrumpirse. Conocer tu cuerpo, así como los signos de angustia, mantendrá tus entrenamientos seguros para seguir sumando beneficios.